Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Este verso lo encontramos en la tercera epístola del Apóstol Juan en el capítulo 1 verso 2.
Por mucho tiempo se nos enseñó que el alma era la que tenía que prosperar y esto es bueno, pero qué de tu cuerpo y de tu economía?. A lo largo de estos años he visto con tristeza como hijos de Dios viven en pobreza y escasez, cuando tienen todas las posibilidades y oportunidades para ser hombres y mujeres de éxito viviendo en una dimensión en donde no les haga falta nada. Muchos se han hecho expertos en el alma y el cuerpo y han dejado a un lado la porción bíblica que dice: que seas prosperado en todas las cosas.
Por qué te cuesta creer que Dios te quiere prosperar económicamente? No puedes andar con un alma restaurada y un cuerpo sano, pero viviendo en pobreza. Las estadísticas nos dicen que de cada 100 personas el 95% tiene problemas económicos, están endeudados, viviendo del crédito y pasando muchas necesidades.
Yo creo que es el tiempo en que dejes a un lado la necedad que tanto daño te ha hecho, cree que Jesús te puede prosperar, tienes que ser un testimonio de que los hijos de Dios vivimos bien. El enemigo se ha encargado de sembrar la necedad para que no veas, porque el sabe que el necio siempre va ha vivir en pobreza. Es tiempo de ser testigos, así que te animo a que te atrevas a entrar a este nivel, donde verás provisión sobrenatural, ingresos inusuales, multiplicación donde pongas tus manos, nuevamente lo repito, es tiempo de ser testigos, que se cumpla la promesa que dice: cosas grandes esta haciendo el Señor con ellos, es tiempo de vivir una vida de contado, donde no pagues ningún interés a nadie.
Así que es tiempo de declarar que vas a prosperar en todas las cosas, deja a un lado la necedad y empieza a disfrutar de cómo el Señor multiplica tu dinero, abre puertas para nuevos trabajos, ventas sobrenaturales en los negocios, no lo veas como un sueño, sino es una realidad. Es tiempo de cambiar tu estilo de vida y así podrás ser un buen testigo de que el Señor vive y permanece para siempre.


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