La razón por la cual nos cuesta entender las cosas de Dios es porque El es Espíritu y nosotros carne. Entre estas dos dimensiones hay una gran separación que sólo podemos juntarlas cuando nacemos de nuevo, ahora la pregunta es ¿Cómo nazco de nuevo?
Nacemos de nuevo cuando abrimos nuestro corazón para que Jesús entre en él.
De esa manera vamos acostumbrando nuestra mente y nuestro corazón a las cosas espirituales. Recordemos que nuestra mente ha sido manejada durante mucho tiempo por palabras humanas, que si no tenemos cuidado, puede afectar nuestras vidas.
Una vez que somos espirituales debemos ejercitar nuestra mente y nuestra boca para pensar y declarar la Palabra de Dios y esto traerá grandes beneficios a nuestra vida. En el capítulo 3 del Evangelio de Juan encontramos una historia fascinante acerca de lo que hemos estado hablando. Es necesario que con esta nueva naturaleza que tenemos, debamos aprender a disfrutar de una vida llena de bendiciones.
Si en este momento estás atravesando problemas en tu vida es el momento de que pienses en el espíritu y no en la carne para que te asegures un futuro lleno de éxito porque en lo espiritual siempre tendremos una salida y en lo carnal, un tope.
Hoy es momento de levantarnos y empezar a cambiar nuestro estilo de vida, como nacidos de nuevo tenemos la responsabilidad de que el Espíritu Santo brille en nosotros y así podremos ser testigos de que el Dios que predicamos es verdadero y existe.

