viernes, 4 de septiembre de 2009

La Vida es Buena


Al visitar un pueblo turístico cercano, deambulé hasta dar con una tienda llena de artículos, todos marcados con el lema «La vida es buena». Algunas veces necesitamos recordar esa verdad sencilla.
Cuando el trabajo para ganarnos la vida, criar una familia, mantener la salud y el buen estado físico y mantener buenas relaciones comienza a abrumarnos, es bueno pensar cuán pequeña realmente es nuestra parte en el universo. Mientras nos obsesionamos con nuestro trabajo, Dios hace el Suyo en silencio. Él mantiene a la tierra y a los planetas girando, y a las estaciones cambiando. Sin ayuda alguna por nuestra parte, Él hace que el sol salga cada mañana y se ponga cada atardecer. Cada noche Él cambia el diseño de las lumbreras nocturnas en el cielo. Apaga la luz para que podamos dormir y la vuelve a encender para que podamos ver mientras trabajamos y jugamos. Sin levantar un dedo, podemos disfrutar de auroras y ocasos. Cada año, las estaciones cambian según su programación; no tenemos que orar por ello o decirle a Dios que es tiempo de enviar la primavera. Todo lo que Él hace nos recuerda que Él es bueno (Hechos 14:17).
A veces, la vida será difícil y dolorosa, y, por ahora, imperfecta. Pero sigue siendo buena, porque, en todas estas cosas, nada puede separarnos de las espléndidas expresiones del amor de Dios (Romanos 8:39).

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